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¿Engorda el queso de oveja? Desmontamos el mitos
- 27/08/2026
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El queso de oveja es uno de esos alimentos sobre los que existen muchos mitos. Uno de los más repetidos es que el queso de oveja engorda y que, por tanto, debería evitarse si se quiere mantener una alimentación equilibrada.
Pero la realidad es bastante más sencilla: ningún alimento engorda por sí solo. Lo que determina el aumento de peso es el balance energético total de la dieta, es decir, la relación entre las calorías que consumimos y las que gastamos a lo largo del tiempo.
El queso de oveja es un alimento energético, especialmente en sus variedades curadas y añejas, pero también aporta proteínas, calcio y otros nutrientes.
La clave está en la cantidad, la frecuencia y, sobre todo, en cómo lo incorporamos a nuestra alimentación.
¿El queso de oveja engorda más que otros quesos?
El queso de oveja suele tener una mayor concentración de nutrientes y energía que muchos quesos frescos. Esto se debe, entre otras razones, a las características de la leche de oveja y al proceso de maduración.
Sin embargo, decir directamente que “engorda” simplifica demasiado una cuestión que depende del conjunto de la alimentación.
Los quesos curados y añejos tienen menos agua
Durante el proceso de maduración, el queso va perdiendo agua. Por eso, los quesos curados y añejos presentan una mayor concentración de grasa, proteínas y calorías por cada 100 gramos que las variedades más jóvenes.
Esto no significa que deban eliminarse de la dieta, sino que resulta especialmente importante prestar atención al tamaño de la porción.
Calorías y nutrientes del queso de oveja
El queso de oveja es un alimento con una elevada densidad energética. Una pequeña cantidad puede aportar bastante energía, pero también nutrientes interesantes.
Aporta proteínas
El queso de oveja constituye una fuente de proteínas, un nutriente esencial para el mantenimiento de la masa muscular y para numerosos procesos del organismo.
Es fuente de calcio
Uno de los nutrientes tradicionalmente asociados al queso es el calcio, necesario para el mantenimiento normal de los huesos y los dientes.
Por ello, valorar un alimento únicamente por sus calorías no permite conocer realmente su aporte nutricional.
Los quesos más curados concentran más grasa
A medida que el queso madura y pierde agua, sus nutrientes quedan más concentrados. Por este motivo, un queso curado o añejo suele contener más grasa y energía por cada 100 gramos que uno con mayor contenido de agua.
La clave vuelve a estar en la cantidad: no solemos consumir una porción de queso añejo del mismo tamaño que una ración de queso fresco.
Entonces, ¿se puede comer queso de oveja dentro de una alimentación equilibrada?
Sí. El queso de oveja puede formar parte perfectamente de una alimentación variada y equilibrada.
El problema suele aparecer no tanto por el queso en sí, sino por algunos de los alimentos que lo acompañan.
Una pequeña porción de queso no tiene el mismo impacto que una tabla acompañada de grandes cantidades de pan, galletas saladas, salsas o productos muy calóricos.
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